La razón por la que un libro debe ser leído

carmen romero

La razón por la que un libro debe ser leído

Tal y como yo lo entiendo (y arriesgándome a decir una obviedad), las funciones básicas del editor son dos: elegir bien los libros y conseguir que vendan lo máximo posible. Por lo tanto, pensar que tu tarea termina cuando el libro llega a las librerías es igual de absurdo que pretender que un escritor ha finalizado su trabajo cuando pone punto final al manuscrito.

El editor sabe cuáles son los motivos por los que decidió convertir un libro en su apuesta personal y pelear por él durante muchos meses. Su misión es ayudar al escritor a dar lo mejor de sí mismo y a acertar con el título, con la portada, con el discurso que utilizará cuando empiece la promoción. La relación del editor con su libro apuesta es casi como una historia de amor que algunas veces (menos de las que nos gustaría) tiene un final feliz.

Un día empiezas a leer un manuscrito que te deslumbra, bien sea por su calidad literaria o porque te parece que tiene todos los mimbres para convertirse en un bestseller. Empiezas a dibujar en tu cabeza cuáles serían los pasos a seguir para que ese libro, precisamente ese libro, sea el que seduzca al lector cuando se enfrente a la jungla de las mesas de novedades.

Si recordamos que en 2014 se publicaron más de 72.000 libros en nuestro país y que el 35 % de los españoles reconoce “no leer nunca o casi nunca”, según el espeluznante informe del CIS, parece bastante claro que el escenario actual reclama de nosotros mensajes claros. El lector necesita un motivo concreto y poderoso para comprar un libro. Necesita que le expliques por qué es especial esa historia, la razón por la cual debe leer ese libro y no otro.

Esa razón, a veces, es muy sencilla: hacía años que no te enganchabas tanto a una trama de intriga. Así me sucedió cuando leí por primera vez a Mikel Santiago, y creo que sí logramos transmitirlo a los lectores. Otras veces, el mayor atractivo reside en los temas de fondo (es el caso de Cicatriz, de Juan Gómez-Jurado, que esconde una gran reflexión sobre el amor bajo su impecable estructura de thriller). Y hay autores, como Ian Gibson o Ramón Lobo, que aúnan un enorme prestigio personal, un gran tema y una escritura envolvente.

Cuando has logrado convencer al autor (y/o a su agente) de que eres el editor ideal para ese libro, de que lo entiendes y sabes cómo hacerlo llegar a los lectores, entonces empieza la parte del trabajo que me parece más complicada (y satisfactoria cuando sale bien).

Surgen multitud de interrogantes: ¿Necesitamos una portada llamativa o un diseño intencionadamente sobrio? ¿Cómo podemos generar la complicidad de los libreros? ¿Cuál es la entrevista que podría disparar las ventas? ¿Tiene sentido hacer una inversión especial en un viaje de prensa o una campaña de publicidad en radio? ¿Organizamos un evento para bloggers antes de la puesta en venta? Cada uno de estos pasos nos acercará o alejará del éxito, del momento en el que, con las primeras cifras de ventas, sabremos si lo hemos conseguido o nos toca seguir intentándolo.

Carmen Romero

Editora de thriller en Ediciones B

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