Nuria Llop

Nuria Llop 2

Cada día aumentan las lectoras –y lectores- de novelas románticas. Nuria llop, una de las autoras más apreciadas de nuestro panorama nacional, acaba de publicar Una Farsa imprudente (Libros de Seda). Un éxito seguro, porque Nuria Llop no se contenta con mantenerse en los meros límites del género.

INGRID GONZÁLEZ

Usted es actriz de doblaje, adaptadora de guiones de cine y televisión, y también escritora. ¿Cuándo y por qué decidió dedicarse a la literatura?

Fue hace unos ocho años, cuando la crisis comenzó a afectar a mi trabajo y empecé a disponer de horas libres. Al principio me lo tomé como una afición, pero me di cuenta de que disfrutaba tanto escribiendo que me planteé si podría ser también una profesión alternativa para mí. Hice un taller de escritura y a partir de ahí decidí que sí, que podía convertir esa afición en un oficio.

¿Qué la llevo a decantarse por el género histórico romántico?

Porque es el que más me gusta como lectora. A lo largo de los años he leído varios géneros y este es el único que nunca ha llegado saturarme. Une mis dos pasiones: el amor y la historia. Por otra parte, mi objetivo al escribir es ofrecer al lector un rato de distracción, de evasión de los problemas que nos rodean, de la rutina diaria. La novela romántica es ideal para ello.

¿Ha pensado en escribir novelas de otro género?

Por el momento no, pero no descarto la posibilidad en un futuro lejano.

En España se lee bastante novela histórica romántica, sobre todo traducida, pero usted es una innovadora porque hasta ahora nadie había escrito este tipo de novelas ambientándolas en nuestro país y con personajes españoles. ¿Por qué escogió como escenario el Siglo de Oro?

Corral de comedias Foto JosÇ Manuel Torrej¢n Ort°Porque es un período histórico que me fascina y creo que no lo valoramos como se merece. Incluso en otros géneros literarios hay pocas novelas ambientadas en el Siglo de Oro, o pocas que hayan llegado a un buen número de lectores. Aparte de la serie sobre El capitán Alatriste de Pérez-Reverte, La leyenda del ladrón, de Gómez-Jurado y alguna otra resulta difícil encontrar historias que se desarrollen en la España de los siglos XVI y XVII. Eso es algo que siempre me ha sorprendido, ya que es una época brillante de nuestra historia en cuanto a la cultura se refiere, tanto en literatura como en las artes plásticas. Además, en el género romántico apenas había novelas ambientadas en España y creí que podía aventurarme en ese terreno.

¿Cómo nació Una farsa imprudente?

Nació en el taller de escritura que he mencionado. El objetivo final del taller era realizar la estructura de una novela romántica y yo creé la de Una farsa imprudente. La idea principal surgió de la prudencia, aunque parezca incongruente con el título. Iba a ser la primera novela que escribía con la intención (y la esperanza) de que fuera publicada y quise basarme en un mundo conocido para mí: el del teatro. Desde pequeña he estado en contacto con actores y actrices y decidí que mis personajes tuvieran ese oficio porque me era cercano y podía inventar personalidades creíbles. A partir de ahí, y con la intención de tratar el tema de la vanidad y el de la idolatría, surgió el argumento.

Una farsa imprudente cierra la trilogía. ¿Pensó en una trilogía desde un principio?

La verdad es que no me lo planteé hasta que llevaba media novela escrita y algunos personajes me reclamaban una historia de amor para ellos. Cuando la terminé, y mientras esperaba un informe de lectura, comencé a escribir La joya de mi deseo y a planificar La diosa de mi tormento sin saber siquiera si Una farsa imprudente se llegaría a publicar.

Aunque se trate de una trilogía, ¿se pueden leer los libros por separado o el lector debe seguir un orden específico?

Se pueden leer por separado sin ningún problema, aunque recomiendo leer La diosa de mi tormento en último lugar. Es la única en la que se revela una parte de la intriga que se desarrolla en La joya de mi deseo, porque la escribí cuando ya sabía que el resto de la trilogía se iba a publicar. De todos modos, las tres son autoconclusivas y se pueden leer como novelas independientes.

Las novelas están muy bien ambientadas y los datos históricos son muy certeros. ¿Cómo se documenta para escribir? ¿Realmente al lector le interesan los datos históricos?

A pesar de lo que mucha gente cree, al lector de romántica le interesan los datos históricos que sustentan y ambientan la trama o tramas de la novela, y es muy exigente al respecto. Lo que no le gusta es que se los ofrezcas como si se tratara de un manual de historia. Para mí, esa es una de las mayores dificultades de este género: conseguir contar todo lo que quiero en cuanto a realidad histórica sin que se note, mezclar los hechos reales con la ficción de una forma que lleve al lector a sumergirse en la época sin que se dé cuenta. Para documentarme recurro primero a internet para contrastar datos y elegir las fuentes más fiables. Si hay algo publicado en papel sobre el tema que me interese, lo compro. También utilizo la literatura de la época para extraer de ella la información más detallada, la relativa a lo cotidiano.

Sus personajes también son diferentes a los habituales: son gente corriente de la época. ¿Se ha inspirado en alguien para crearlos? Sobre todo, díganos cómo ha creado al galán Álvaro, un personaje que fascina a sus lectores.

Nuria Llop 2Creo que todo personaje se crea a partir de una mezcla entre imaginación y observación. No hay nadie en concreto que inspire mis personajes, sino un rasgo de personalidad determinado. Desde ese rasgo invento el resto de sus características. Tampoco nadie me ha inspirado a Álvaro Villanueva, solo la idea de una personalidad artística llevada al extremo y sin falsa modestia. La ambición y la vanidad son inherentes al artista, igual que la sensibilidad, pero suelen mantenerlas a raya o disfrazarlas, ya que la sociedad las considera defectos y no cualidades. Álvaro no lo ve así. Él es un galán, tanto en el escenario como en su vida diaria, un comediante al que le basta con mostrar su parte sensible cuando actúa porque cree que hacerlo en la vida real le causará sufrimiento y, como todo ser humano, prefiere evitar sufrir. Creo que en un mundo sin hipocresía habría muchos Álvaros, y quizá sea esa la clave de que resulte fascinante al lector.

Ya sabemos que Diego y Ana se casan, por La joya de mi deseo, y en Una farsa imprudente nos cuenta cómo se conocieron y cómo empezó esta historia de amor, pero ¿nos vamos a encontrar con alguna sorpresa que se pueda contar?

Sorprenderá el personaje de Álvaro, porque es cinco años más joven y solo tiene una obsesión: triunfar en el teatro. Aún no ha alcanzado el cierto grado de madurez ni la galanura que se refleja en La joya de mi deseo. También puede sorprender que es una novela más coral que las otras dos de la trilogía. En Una farsa imprudente cada miembro de la compañía teatral tiene su protagonismo y podría decir que la propia compañía es un personaje en sí mismo.

Usted ha conseguido unas ventas envidiables. ¿Qué piensa sobre la opinión, no demasiado positiva, que algunos tienen de las novelas románticas?

Opino que es una etiqueta que difícilmente lograremos eliminar, porque se fundamenta sobre todo en el hecho de que son novelas escritas, en su mayoría, por mujeres y leídas también generalmente por mujeres. Por desgracia, nuestra sociedad continúa dirigida por hombres y cualquier cosa que hacemos, por interesante o novedosa que sea, aunque tenga calidad, suele valorarse menos. Hay otros factores que influyen en la opinión negativa que hay sobre este género, como el que muchas contengan sexo explícito, que alcancen ventas por encima de otros géneros, sus finales siempre felices o la abundancia de publicaciones, por ejemplo. No niego que haya novelas de baja calidad en el género romántico, pero eso sucede en todos los géneros literarios.

¿Por qué las novelas románticas actuales tienen que terminar bien? En el siglo XIX era todo lo contrario…

Porque es una de las reglas de la novela romántica. Es un género principalmente de evasión y ese “final feliz” es fundamental para evadirse de la realidad y para que el lector tenga una sensación placentera al terminar la novela. Los objetivos del autor del romanticismo eran distintos: quería plasmar sus angustias vitales, rebelarse contra un mundo lleno de reglas y restricciones, y de ahí sus finales trágicos. La novela romántica actual tiene sus raíces en la del siglo XIX, sin duda, pero también es heredera del romance medieval, de las historias de amor que cantaban los trovadores y deleitaban con sus finales felices a quienes las escuchaban. Con frecuencia se asocia el Romanticismo como corriente literaria a lo romántico en la acepción de “relacionado con el amor” y no es lo mismo. Del Romanticismo decimonónico conservamos ciertos rasgos de la idealización del amor, la exaltación del “yo”, la reivindicación de las libertades…, aunque lo adaptamos a nuestro tiempo y a nuestra sociedad. Al contrario de la creencia generalizada, la novela romántica actual de calidad contiene mucho más que una historia de amor, igual que las novelas del siglo XIX.

¿Ya ha empezado a escribir otra novela? ¿Nos puede adelantar algo? ¿Seguirá la misma línea histórica romántica en el Siglo de Oro? ¿Recuperará alguno de los personajes de las anteriores?

Continúo con el Siglo de Oro, aunque avanzo unos años, hasta el reinado de Felipe IV, que fue un gran mecenas cultural. No recupero ningún personaje de la trilogía Madrid, Siglo de Oro, pero es posible que haya algún cameo. También me ronda la idea de escribir una novela corta que sirva de puente entre la trilogía publicada y la que he comenzado a escribir, donde varios personajes de ambas coincidan en la trama, aunque esto aún no lo he decidido.

 

Libro

Una farsa imprudente

Nuria Llop – Ed. Libros de Seda

416 págs

19,95€

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