Kipling de la India

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KIPLING DE LA INDIA

Cuando tenía catorce años había en casa de mis padres un televisor pionero (en blanco y negro, claro) en el que vi embelesado la película Kim de la India, que ofrecía un emocionante cuadro colonial del país a través de las aventuras de un muchacho.

JOSÉ LUIS VALBUENA

 

También me conmovió Capitanes intrépidos, en la que un niño malcriado, recogido en un barco bacaladero tras caerse de su yate, aprende a luchar por la superación y recibe valores auténticos, como la amistad y el compañerismo. Entonces no sabía que estas películas –como El libro de la selva y El hombre que pudo reinar– se basaban en novelas del escritor y poeta angloindio Joseph Rudyard Kipling.

Kipling nació a finales de 1865 en Bombay, en la entonces India Británica. Se educó en Inglaterra, donde fue un alumno aplicado y brillante durante su formación, orientada hacia las disciplinas humanísticas. En 1882 regresó a la India, donde permaneció hasta 1888 y donde ingresó en la masonería, concretamente en la logia de Lahore. Tras diversos viajes posteriores, residió una temporada en Estados Unidos y allí se caso. Pero 1899 volvió a Inglaterra para establecerse allí definitivamente, primero en Sussex y luego en Londres, donde falleció en 1936. Entre los portadores de su féretro se encontraban un primer ministro, un almirante, un general y un decano de la Universidad de Cambridge.

Sus relatos y poemas sobre los soldados ingleses están situados en el ambiente de la vida india según podía entenderla un inglés. El estilo rápido y escueto, el tono rudo y frecuentemente cínico, y el crudo realismo, ofrecen un sabor de experiencia vivida, con matices de anécdota narrada en jerga militar bajo las tiendas de un campamento duran- te las veladas nocturnas.

Fervoroso defensor del imperialismo occidental y del colonialismo, Kipling triunfó en la época victoriana por su apología de las épicas empresas anglosajonas, su poderío industrial y colonial y sus glorias marineras. Sin embargo, en 1895 rechazó el premio nacional de poesía Poet Laureat (Poeta Laureado), la Orden de Mérito del Reino Unido y el título de Sir del Imperio Británico. Por el contrario, sí aceptó el Premio Nobel de Literatura de 1907 (fue el más joven en recibirlo hasta el momento y el primer británico). En 1926 también aceptó la medalla de oro de la Royal Society of Literature.

En uno de sus poemas más célebres, titulado If (Si), dedicado a su hijo, hace una exaltación entusiasta de la energía individual y la capacidad de superación del ser humano. Merece la pena ser leído al completo. Aquí sólo citaremos su principio y su final: “Si puedes mantener intacta tu firmeza…” / “… Y lo que es más: serás hombre, hijo mío”.

Quiero mencionar dos anécdotas de Kipling. Leyendo el periódico en cierta ocasión encontró en el obituario su propia esquela de fallecimiento. Inmediatamente escribió una carta al editor diciéndole: “Acabo de leer que estoy muerto. No se olvide de borrarme de su lista de suscriptores”. Cuando ya era un escritor muy conocido, el autobús de un hotel se estrelló en su jardín. Tras dos infructuosas reclamaciones por carta, fue al hotel en persona. El director le escuchó atentamente. Cuando hubo oído la reclamación, le contestó: “Señor Kipling, vendí su primera carta por dos libras; por la segunda obtuve cinco libras. Esperaba que seguiría reclamándome por escrito para conseguir reunir la suma de la indemnización”.

En 2012, en reconocimiento por su interés en las ciencias naturales, se nombró en su honor una nueva especie de cocodrilo prehistórico con el nombre de Goniopholis Kiplingi.

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