Agatha Christie, la gran dama del crimen

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La gran dama del crimen

La escritora más especializada en el género policial, Agatha Mary Clarissa Miller, nació hace 125 años en el condado inglés de Devon. Su apellido de autora corresponde al de su primer esposo, el coronel de la RAF Archibald Christie. Y así, mundialmente conocida como Agatha Christie, urdió sus numerosos crímenes… literarios.

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José Luis Valbuena

Agatha Christie trabajó como enfermera. De este modo conoció todos los venenos, sus dosis letales, sus síntomas y consecuencias, y aplicó estos conocimientos en sus novelas. En 1926, tras la muerte de su madre y su divorcio del coronel Christie, sufrió un grave ataque de nervios y desapareció durante once días, lo que provocó una gran conmoción pública. La encontraron en un balneario, inscrita con el nombre falso de la amante de su ex marido. Aseguró no recordar nada y estuvo recuperándose en una clínica durante bastante tiempo.

Su segundo marido, el arqueólogo Max Mallowan, decía: “Cásate con un arqueólogo. Cuanto más vieja te hagas, más encantadora te encontrará”. La escritora le acompañó en sus excavaciones en Siria e Irak, lo que hizo que más tarde pudiera incluir elementos arqueológicos en sus obras, como Asesinato en Mesopotamia, Muerte en el Nilo y Cita con la muerte.

Además de sus 66 novelas policíacas, publicó cuentos, obras de teatro, novelas románticas, libros de poemas, etc.; y todo esto a pesar de su disgrafía, una descoordinación muscular que provoca una escritura ilegible. Agatha Christie usaba habitualmente una asistente a la que dictaba todos los textos.

Entre sus personajes más conocidos está el detective belga –que no francés– Hércules Poirot. Muy digno y pulcro, pero algo bajo, tenía la cabeza siempre ladeada, en forma de huevo, y lucía un tieso bigote militar. Agatha encontraba a su Poirot “insufrible, detestable, ampuloso, atildado, pesado y egocéntrico”, pero como el público lo amaba, no quiso matarlo. Otro personaje, Ariadne Oliver, escritora de novelas de misterio, trata de ayudarle cuando coincide con él en la obra. Se comporta como el alter ego de Agatha y refleja lo que ella piensa de su Poirot.

El capitán Arthur Hastings, amigo inseparable y obtuso de Poirot, que narra muchas de las aventuras del detective, era su doctor Watson.

Otro personaje muy conocido de Agatha Christie, Miss Marple, una dama entrada en años, soluciona en sus novelas muchos casos imposibles, incluso para Scotland Yard. En ella se inspiró la serie de televisión Se ha escrito un crimen. Su obra teatral más conocida, La ratonera, estrenada en 1952 en Nottingham, pasó al New Ambassadors Theatre de Londres en 1974, después al St. Martin’s Theatre… En el ya lejano 18 de noviembre de 2012 se celebraron las 25.000 representaciones, y sigue representándose y ostentando el cada día más imbatible récord Guinness de este particular. También ha superado en catorce al número de idiomas a los que se han traducido las obras de William Shakespeare.

Agatha Chirstie no quería adaptar sus novelas el cine porque lo despreciaba, salvo dos excepciones: Testigo de cargo, de Billy Wilder, con Charles Laughton, Marlene Dietrich y Tyrone Power, y Asesinato en el Orient Express, con Richard Widmark, Lauren Bacall, Ingrid Bergman, Sean Connery y más actores famosos. Tras su fallecimiento también se adaptó Muerte en el Nilo, con Peter Ustinov y David Niven. Cuando falleció, en 1976 a los 85 años, en el Reino Unido era dama del Imperio Británico y doctora Honoris Causa en Literatura por la Universidad de Exeter.

Como dato curiosos podemos citar que aprendió a hacer surf. En 1922, en Sudáfrica, se volvió una fanática de este deporte, al que definió como “sencillo y muy divertido”. A comienzos de 1927 vivió un mes en Puerto de la Cruz (Tenerife), donde escribió una de sus obras, El hombre del mar, cuya historia se desarrolla en la isla.

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