Sobre esta versión de “Calila y Dimna”

jose maria merino

 

SOBRE ESTA VERSIÓN DE CALILA Y DIMNA

Un texto de José María Merino, que trae a nuestro siglo una de las obras de referencia de la historia de la literatura en lengua española: Calila y Dimna, editada con mimo y esmero por Páginas de Espuma.

Digo en el prólogo que cuando una lengua, como la española, tiene una historia muy larga en el tiempo, hay una especie de ley implacable que nos sigue obligando a leer a sus clásicos del mismo modo en que fueron escritos, ayudados acaso de un glosario, como si las palabras y expresiones antañonas del castellano, muchas de ellas también desusadas desde hace varios siglos, tuviesen un derecho misterioso a seguir manteniéndose presentes, para su lectura, de la misma manera en que se formularon originariamente.

Hay muchas obras del Siglo de Oro, por ejemplo, que siguen ofreciendo una grata lectura del texto original y a las que verter al español actual les quitaría una parte sustantiva de su música sintáctica y de su gracia literaria. Pero conforme retrocedemos en el tiempo, los textos se vuelven más oscuros y, en muchas ocasiones, incomprensibles para gran cantidad de lectores, y al cabo los libros se divulgan a través de ciertos fragmentos o por medio de versiones reducidas y simplificadas, que es lo que viene a ser conocido por la mayoría; el sentido verdadero de lo que compone su totalidad queda como un secreto, únicamente al alcance de los estudiosos y especialistas, y para el resto de los posibles lectores resulta un territorio más propio de cierta arqueología cultural que de la literatura viva.

En la lengua castellana, tan antigua y venerable, bastantes libros adolecen de esa difícil penetrabilidad para el lector contemporáneo: sobre todo, los que supusieron el arranque de la literatura en esta lengua. Y no solo los de procedencia oriental, como el Calila e Dimna, el Sendebar o el Barlaam y Josafat, sino muchos otros, que comprenderían desde la Historia de la doncella Teodor hasta El conde Lucanor, pasando por el Libro del buen amor y el Libro del caballero Zifar, por lo menos… El acceso difícil a su contenido hace que la mayoría de tales libros pierdan la posibilidad de ser comprendidos en toda su dimensión, y sin duda una pieza literaria inaugural, como lo es Calila e Dimna, en virtud de su extremadamente críptico lenguaje y su enredada expresividad, se diluye en esa aparente condición de noble antigualla.

Yo tenía referencias del Calila y Dimna de mis tiempos de estudiante de bachillerato y conocía algunos cuentos, pero cuando por primera vez me planteé leerlo en la magnífica edición que hicieron Juan Manuel Cacho Blecua y María Jesús Lacarra para Clásicos Castalia en 1984, el castellano de arcaica y huraña expresión me desanimó a la hora de seguir de forma meticulosa lo que pudiéramos llamar las tramas del conjunto. Tenía la impresión de que se trataba de unos diálogos de contenido predominantemente didáctico, muy reiterativos, que no añadían demasiado al centón de apólogos y relatos que componen la obra y que yo creía, además, su parte sustantiva.

Tuvieron que pasar unos cuantos años más para que descubriese el valor y la gracia de Calila e Dimna, y fue precisamente cuando estaba preparando mi libro Cien años de cuentos, 1898-1998. Antología del cuento español en castellano –Alfaguara, 1998–. Rastreando por curiosidad, cada vez más lejos en el tiempo los antecedentes de nuestros cuentistas del siglo XX, me leí con paciencia Calila e Dimna, libro que me deslumbró.

calila viñeta

Por esos azares inescrutables que conforman muchas veces ciertas realidades culturales, a mi juicio Calila e Dimna no solamente no ha envejecido sino que presenta un aire sorprendente de modernidad, tanto en la curiosa estructura general, en que las numerosas inserciones de unos textos y de unos cuentos en otros conforman una singular formulación, como en la finura con la que están descritos, principalmente mediante diálogos, unos comportamientos que parecen proyectarse con acierto en las ambiciones y manejos oscuros del mundo en que vivimos. Creo que Calila y Dimna sigue vigente como “tratado de los comportamientos”, entre otras cosas. De manera que disfruté de este libro desde la perspectiva de un lector que además, como escritor, encontraba en él muchas señales para proclamarlo no solo glorioso abuelo sino indiscutible obra maestra.

Fue entonces cuando por primera vez, y consciente de mi osadía, tuve la idea de llevar a cabo una versión del Calila e Dimna que lo ofreciese en un español estrictamente contemporáneo; varios años después me he decidido a hacerlo. Me parece que la ausencia de una versión contemporánea resulta demasiado clamorosa. Por ejemplo, no deja de ser sorprendente que en el español actual exista una traducción del libro que recoge la primera versión inglesa de Calila e Dimna, de Thomas North, que se publicó a mediados del siglo XVI, o que también tengamos la traducción de la primera versión francesa, publicada en 1816 por Antoine Isaac, así como la traducción directa de un manuscrito árabe de mediados del siglo XIV que se conserva en el Líbano… O sea, que podemos tener acceso en el español de hoy a las versiones inglesa y francesa del libro, y hasta a una árabe, ¡pero no a la primera de todas, la que se hizo en España a mediados del siglo XIII!

Para mí no cabe duda de que, como les sucede a los verdaderos clásicos, el tiempo ha ido haciendo cristalizar los valores del libro, que se comunica con nosotros sin estridencias. La fábula, el apólogo, la parábola, nos han ido llegando a través de los siglos y sedimentándose en nuestra cultura con toda normalidad. Pienso en Andersen, en Kafka, en Borges… Y si consideramos un género o subgénero como el llamado microrrelato o minicuento, que unos juzgan el colmo de la modernidad y otros menosprecian como si su pequeño tamaño justificase tal desdén, resulta que Calila e Dimna demuestra de modo indiscutible que los microrrelatos o minicuentos están en la cultura escrita muchísimo antes de lo que ahora llamamos “cuento literario”, mostrando sorprendente frescura narrativa y eficacia dramática. Por otra parte, ninguna de las actitudes y pasiones que se presentan en el conjunto del libro –la ambición de poder, el fingimiento, la deslealtad, la traición, la ira destructora, la adulación, la hipocresía, la falsedad, la corrupción, pero también el espíritu solidario y la amistad verdadera…– ha desaparecido del mundo.

He encontrado muchas dificultades para llevar a cabo esta versión, intentando respetar con toda fidelidad el espíritu de la obra, pero no he tenido más remedio que modificar la forma en numerosas ocasiones, para poder traer al español de hoy el castellano del siglo XIII, y lo he hecho desde mi intuición de narrador de ficciones, empeñándome en mantener todo el texto original. En cualquier caso, mi versión resulta la primera completa y formalmente estructurada como tal en el español contemporáneo de la traducción que ordenó hacer del Calila e Dimna Alfonso X El Sabio. En cuanto a los grabados –xilografías– proceden del Exemplario contra los engaños y peligros del mundo, versión castellana del siglo XVI de la traducción que Giovanni da Capua hizo del hebreo al latín a finales del siglo XIII. Creo que su abundancia –más de cien– y su gracia le dan cierto aire de “novela gráfica” a un libro plenamente vivo, esplendoroso inicio de la historia literaria de la lengua española, sobre todo en lo que se refiere a su narrativa breve.

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Calila y Dimna

Ed. Páginas de Espuma

288 págs

24€

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