Santiago Posteguillo

Recurso 1 B

SANTIAGO POSTEGUILLO

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A veces satisface más que otras saber que un autor triunfa. En negativo, no diremos nada, pero en positivo sí: uno es Santiago Posteguillo, que nos ha devuelto una parte de nuestra historia mediante novelas capaces de hipnotizarnos. Roma es la base de sus últimos trabajos; Trajano, el protagonista de la trilogía que ahora cierra con La legión perdida (Planeta). Y es que, al margen de que Trajano fuera el primer emperador nacido en Hispania, la historia de Roma es la historia de Occidente.

Texto INGRID GONZÁLEZ Foto ANDRÉS FERNÁNDEZ*

Para empezar: ¿por qué su fascinación por Roma?

Por una combinación de varias cosas. Siempre me gustó la historia, y dentro de la historia Roma es nuestro origen: hablamos lenguas derivadas del latín en la Península Ibérica, nuestro Derecho viene del Derecho Romano, y muchísimas de nuestras costumbres vienen de allí. Conocer Roma es conocernos más a nosotros mismos. Algo bueno de la novela histórica es que, desde el pasado, te ayuda a comprender mejor tu presente, y Roma es un tiempo clave para entender nuestro propio presente. Desde un punto de vista novelesco, la parafernalia o la panoplia de elementos de los que dispone el narrador para dramatizar aquella época es casi inacabable: guardia pretoriana, emperadores, traiciones a emperadores, magnicidios, el circo, carreras de cuadrigas, gladiadores, naumaquias, batallas, etc. Es tal lo que te ofrece, que tienes un espectro muy amplio para novelar. Entre que históricamente es muy relevante y que dramáticamente tiene esa potencia, me siento muy a gusto en esa época.

¿Qué le interesa más de la literatura? Quiero decir, ¿qué le impulsa a escribir?

Todo artista, de alguna forma, lleva su arte dentro, y a mí desde siempre me ha gustado mucho contar historias, contar historias para entretener. Una de las cosas más bonitas que me han dicho lo hizo una persona con una enfermedad crónica: “durante las cuatro horas de quimioterapia, cojo un libro suyo y las paso en Roma”. Sólo por eso me vuelvo a sentar y digo “vamos a por otra”. Además, probablemente, esa persona ha podido aprender algo de la historia. Y luego está la reflexión. El querer entretener no tiene por qué ser óbice para que en la novela crees reflexión. La literatura es un espejo de nosotros mismos, con nuestras luces y nuestras sombras, y se puede utilizar para que los lectores terminen siendo más críticos con su entorno. Por eso al poder nunca le gusta la literatura.

¿Cómo trabaja cuando escribe? ¿Y en caso concreto de La legión perdida?

Hay una fase de documentación, de mucha lectura y de mucha recopilación de información. La parte de documentación puede implicar también viajes. En este caso concreto de La legión perdida, a Turquía para visitar el lugar donde murió Trajano. Y luego, sesiones de escritura de dos, tres o cuatro horas seguidas. No escribo linealmente; puedo escribir el capitulo 88 y después el 28. Aunque al ser una novela tan larga, y para poder editarla mejor, llega un momento en que voy más por orden y cerrando libros, para ir pasándoselos a mi editora. Empiezo un poco anárquicamente, dentro de mi esquema, y luego ya voy cerrando bloques.

çMuchos medios le han aclamado. ¿Se puede conseguir el éxito sin renunciar a la calidad?

Sí. De hecho, el emparejar necesariamente calidad con poca popularidad, y popularidad con poca calidad es totalmente erróneo. Shakespeare y Lope de Vega abarrotaban los teatros, eran enormemente populares en su época y han pervivido a través de los siglos, porque además tenían una calidad literaria totalmente indiscutible. Son ejemplos donde la popularidad y la calidad van de la mano. Claro que también hay obras que son muy populares y no tienen calidad literaria alguna. Y novelas que tienen mucha calidad, pero no tienen popularidad (que afortunadamente serán rescatadas por la crítica y por los que elaboran el canon). Lo que si veo mal es que desde la crítica o desde el canon rechacen algo porque sea popular. Es un error grave.

Tres mitos sobre Roma que todos creen y son falsos.

El índice pulgar para abajo para condenar a los gladiadores, eso es un mito. No se sabe, no hay ninguna información, no queda ningún mosaico, ninguna vasija, ninguna pintura al fresco de la época romana donde se vea ese gesto. Donde se ve es en un cuadro del siglo XIX del pintor francés Jean-Léon Gérôme. De ahí pasó a Hollywood.

Probablemente, que Nerón tocara la lira mientras Roma ardía. Eso no está nada claro. Otra cosa es que Nerón tuviera aspectos muy negativos, pero es precisamente un emperador ahora en revisión.

El Adriano que nos presenta Marguerite Yourcenar en una muy bonita novela, pero novela, es bastante incompleto respecto al personaje histórico, que realmente tenía unas aristas complejas y era una persona muy violenta.

¿A que no puede resumir en un par de tuits cada novela de la trilogía? Si lo consigue, se merece un monumento…

Los asesinos del poder: Los asesinos del emperador, la lucha por el poder.

Circo máximo: La búsqueda de uno mismo.

La legión perdida: Aunque se crean distintos, somos iguales.

Eso sí, hay que leérselas para entenderlas.

Tres mil quinientas páginas sobre Trajano… ¿Cómo se ha documentado para escribir unas obras tan extensas teniendo en cuenta la distancia temporal?

¡Que no caben en un tuit! El proceso de documentación implica leer las fuentes clásicas occidentales. En el caso de Trajano pueden ser: Plutarco o Dion Casio. La Trilog°a de TrajanoPero para La legión perdida he tenido que leer fuentes clásicas del otro extremo del mundo, por lo que también he trabajado con textos en chino clásico, traducidos al inglés. Cuando he querido hacer una cita o asegurarme de que la información que manejaba era realmente fehaciente, he recurrido a profesores y expertos en estos idiomas. Estar en la universidad me lo ha facilitado, ya que tengo compañeros que me han ayudado. Y viajes, como el de Turquía que he mencionado anteriormente para encontrar el lugar donde muere Trajano; una deuda que tenía contraída con una persona con la que he estado siete años. Un viaje muy interesante, en el que además recopilé mucha información.

¿Cuánto hay de historia y cuánto de ficción? ¿O cuánto de ficción históricamente plausible?

Yo diría que hay un cincuenta por ciento de historia, es decir, un armazón de la novela que son los hechos centrales históricos, y luego hay una serie de vacíos que relleno con relato, con ficción especulativa desde el punto de vista histórico. Puedes especular o inventar, pero dentro de un orden, porque lo que estés inventando tiene que engarzar con el siguiente acontecimiento histórico. Eso te fuerza a que lo que estés haciendo sea creíble, una posible versión de lo que ocurrió.

El lector de su trilogía, ¿puede afirmar que conoce la historia real de Trajano y de esa época del Imperio Romano?

Sí, pero, por supuesto, tiene que entender que hay algunos personajes que acompañan que no estaban allí. Eso no quiere decir que no existieran personajes como ellos, lo que pasa es que no hay un registro de todos los legionarios o de los centuriones de primera línea de combate. Pero los grandes acontecimientos históricos sí que son como los cuento en las novelas. Además, por compromiso, al final de cada novela incluyo una nota histórica donde certifico qué acontecimientos son totalmente reales y cuáles he novelado.

¿Cómo llegó Trajano a emperador?

La dictadura de Domiciano fue tan brutal, tan descarnada, se cargó a tantos posibles sucesores, que en la crisis post Domiciano, Nerva, acuciado por una guardia pretoriana, tuvo la audaz decisión de ver más allá de la tradición, que era elegir a alguien de Roma, y buscó a alguien que fuera realmente bueno en todos los sentidos para cambiar las cosas. No lo encontró en Roma, sino en un general, un legatus de origen hispano, y tuvo la audacia de decir “da igual”. Había un lobby de senadores de Hispania relativamente importante, y eso favoreció que parte del Senado ya tuviera una cierta predisposición a que alguien de esta provincia fuera emperador. Ese cumulo de circunstancias es lo que hace que alguien no nacido en Roma resulte finalmente elegido.

¿Qué supuso esta circunstancia para el Imperio?

Supuso un cambio de paradigma, porque a partir de Trajano esa tradición se rompe. Después de Adriano tenemos toda la dinastía Ulpio-Aelia, o Antonina. Cuando cae la dinastía Ulio-Aelia con Cómodo, hay una guerra civil y viene el año de los cinco emperadores. Luego llega una dinastía nueva, la Severa, de hombres de origen africano, de Leptis Magna en el norte de África, y sus esposas casi todas sirias. A partir de ese momento, para bien o para mal, se ha ampliado mucho el espectro de quién puede ser emperador.

Hagamos un perfil de Trajano. Háblenos de Trajano el constructor, el militar (bajo su reinado el Imperio llegó a su máxima extensión territorial), el político, el hombre…

El Trajano político fue honesto, predicaba con el ejemplo. Si pedía austeridad, él era el primero que era austero, y fue buen administrador.

El Trajano militar era genial. En Mesopotamia hay dos ríos: el Éufrates y el Tigris. Trajano tiene una flota de cincuenta barcos en el Éufrates, pero los necesita en el Tigris para poder asediar la capital de los partos, Ctesifonte. No tiene arboles para construir, en la zona desértica, otra flota. Entonces decide trasladar la del Éufrates llevando los barcos a pulso, con sus legiones, a través del desierto de un punto al otro. Lo que dice Trajano se hace. El enemigo nunca esperó algo así. Es un ejemplo de audacia de un genio militar que, además, da ejemplo. Si hay que hacer cuarenta kilómetros al día, él baja del caballo y los anda igual que los legionarios; acaba con callos y sabañones en los pies al igual que ellos, pero sabe que tiene una autoridad moral que hace que lo sigan al fin del mundo, porque ese emperador come su rancho, bebe su agua.

Recurso 2El hombre. En lo íntimo, era homosexual, cosa normal en Roma, pero se casó por cuestiones políticas. Respetó pública y privadamente a su mujer, pero probablemente para nada estaba enamorado de ella. Tuvo múltiples amantes, y a veces no supo seleccionar, porque también cometía las torpezas del amor al enamorarse de quien no le convenía. En La legión perdida se enamora del príncipe Arbandes, del reino de Osrhoene, que no era precisamente la persona más leal del mundo. Pero tiene la entereza de recomponer sus errores. No importa el sacrificio que haya que hacer, y eso es lo que lo redime, porque todos cometemos errores, pero son pocos los que saben reconocerlos y hacen todo lo posible para enmendarlos.

Trajano también tenía un defecto importante, y es que probablemente era alcohólico. Eso pudo influir en los ictus que padeció y en su muerte. Nadie es perfecto.

Como constructor promovió obras absolutamente inimaginables o aparentemente imposibles, y se topó con la fortuna de tener a su lado a un arquitecto genial. Construyó sobre el Danubio el puente más largo del mundo antiguo, que lo fue durante más de mil años. Durante su gobierno promueve en Roma la construcción del mayor foro que se hizo nunca, los Mercados de Trajano –cuando entras en ellos tienes la sensación de que tienen la estructura de un centro comercial–. Hace que se construyan bibliotecas y promueve algo absolutamente sorprendente, que es la reapertura del Canal de los Faraones, un antiguo canal que conectaba, a través del Nilo y una serie de lagos, el Mediterráneo con el Mar Rojo –un antecesor del canal de Suez–. Abrirá el Amnis Traiani, lo que luego se llamará Canal de Trajano. Es de una visión tremenda.

¿Fue Trajano uno de los mejores emperadores?

A mi entender, sí. Me niego a pasar siete años de mi vida con un personaje si no me cae bien. Me lo pienso mucho para elegirlos. Trajano tenía defectos, como no haber acertado a veces con algunas personas de su confianza íntima, no haber arreglado bien el aspecto de la sucesión o el tema del alcohol; pero en su conjunto fue un magnifico emperador, que llevó a Roma a su máxima extensión territorial.

¿Por qué celebró unos juegos tan sanguinarios, con miles de muertos, pero millones de espectadores?

Porque el ser humano, lamentablemente, tiene una sorprendente vena macabra. En nuestra sociedad actual la hemos reconducido hacia formas de sublimar esa pasión bastante más civilizadas: la gente va a ver películas de terror y le gusta ver cómo descuartizan al pobre protagonista, pero eso es más civilizado. Sin embargo, tenemos lo macabro a flor de piel, es parte de la naturaleza humana. La parte mala. En la época de Roma, a lo macabro se le daba rienda suelta y se podían ver esas barbaridades. En Roma está lo mejor y lo peor.

¿Es cierto que Trajano ayudó a los más desfavorecidos y los pequeños propietarios?

Si, Trajano hizo política social, dicho desde un punto de vista actual. Creó programas como los Alimenta para dar comida a las personas más desfavorecidas de Roma. Aunque no lo hacía desde un punto de vista puramente altruista, sino también por cuestiones pragmáticas, algo que han olvidado los políticos de hoy en día. Trajano pensaba que era mejor que la gente estuviera lo mejor posible. Era una persona muy querida por todo el mundo, porque conseguía victorias, administraba bien, no se quedaba el dinero y se preocupaba por la gente.

¿Por qué adoptó a Adriano?

Porque en la primera parte de su gobierno pensaba, influido por Plotina, que había que asegurar la sucesión, y creyó que Adriano podía ser un buen sucesor. Pero, a medida que pasan los años, va cambiando de opinión. En la parte final de su vida empieza a favorecer a Lucio Quieto, un norteafricano. Pero Adriano no acepta ese cambio y da un golpe de estado en el que asesina a todos los que hace falta –empezando por Lucio Quieto–. Hace una limpieza étnica brutal; una purga, digamos.

Decía Shakespeare que a Julio César lo mataron por la acumulación de títulos. Trajano también acumuló un buen puñado. ¿Cuáles son los principales?

El principal titulo, y el que pervive a lo largo de la historia, es Optimus Princeps, es decir, el Mejor Príncipe. Para el Senado era el número uno, algo que provenía de la terminología republicana que se arrastraba en el Imperio. Es decir, Optimus Princeps era “el mejor gobernante posible”. Y ese el titulo se lo da el Senado, que no es cualquier cosa. Desde entonces, cuando accedía un nuevo César, el Senado a la hora de aclamarlo le decía lo siguiente: “Que seas tan afortunado como Augusto y tan bueno como Trajano”. 

*Expresamos nuestro más sincero agradecimiento a Prensa del Palacio Real de Madrid y en especial a Soledad Semprún.

LibroLa legión perdida

Santiago Posteguillo – Ed. Planeta

1.152 págs

22,90€

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