Perolón del Esquife

PRINCIPAL Calder¢n de la Barca

 

PEROLÓN DEL ESQUIFE

De chavales le llamábamos en el cole “Perolón del Esquife”, pero su verdadero nombre era Pedro Calderón de la Barca y Barreda González de Henao Ruiz de Blasco y Riaño. Nació de noble cuna en 1600, en Madrid, donde también falleció el 25 de mayo de 1681, cuando ya se le consideraba el mejor dramaturgo vivo.

José Luis Valbuena

Este insigne literato era uno de los más barrocos del Siglo de Oro, en especial por su teatro. Fue militar –hasta combatió en Flandes– y acabó siendo sacerdote católico y caballero de la Orden de Santiago. Siendo niño, por sus brillantes resultados en la escuela, su padre le hizo ingresar en el Colegio Imperial de los jesuitas de Madrid en 1608. Tras dos años estudiando gramática, latín, griego y teología, falleció su madre, y su padre casó en segundas nupcias. Cuando este también murió, sus hermanos y él tuvieron problemas familiares porque el testamento paterno les obligó a pleitear con su madrastra.

Finalmente, en Salamanca se graduó de bachiller en Derecho Canónico y Civil, pero sin llegar a ordenarse sacerdote porque dejó los estudios religiosos atraído por la carrera militar, en la que llevó una vida agitaCalderon estatuada como pendenciero y jugador. La participación de poetas y dramaturgos en el oficio de la guerra fue una enraizada tradición de los ejércitos del Imperio español. La guerra permitía viajar por Europa y acumular las experiencias vitales que necesitaban los poetas. Calderón viajó por Flandes (allí le llamaron “el poeta soldado de los tercios”) y el norte de Italia, donde, entre 1623 y 1625 participó en varias campañas bélicas, anduvo enredado en un homicidio y acabó marchando como soldado al servicio del Condestable de Castilla.

Calderón había ido creando para la Corte un extenso repertorio dramático, pero tuvo un grave incidente en enero de 1629. El actor Pedro de Villegas, tras una discusión, hirió a un hermano suyo y se refugió en sagrado, en el convento de las Trinitarias. Persiguiendo al actor, Calderón y el resto de sus hermanos asaltaron el convento, violaron la clausura y montaron un gran tiberio.

Incidentalmente, allí estaba de monja una hija de Lope de Vega, que se alteró muchísimo al enterarse de lo sucedido. Desde entonces, el que era monarca de la escena cómica fue rival y enemigo de Calderón. De todos modos, tampoco era Lope un santo. Fue un endeudado crónico y, aunque se casó dos veces, protagonizó muchos adulterios, tuvo siete hijos legítimos y ocho reconocidos. Además, la genialidad de Calderón hacía que Lope lo viera como un rival peligroso (también Lope se llevó mal con Cervantes, pero esa es otra historia).

Durante los años más negros del Imperio, incluyendo las sublevaciones de Cataluña y Portugal, Calderón sufrió más fracasos que victorias en su carrera militar, pero no por falta de talento como espadachín. Herido durante el sitio de Lérida, obtuvo la licencia absoluta en 1642 y una pensión vitalicia.

Con sus comedias fue ganándose el aprecio del rey Felipe IV, y del público en general con sus piezas para los corrales madrileños de la Cruz y del Príncipe. Escribió muchos y muy refinados espectáculos dramáticos. Triunfaba estrenando sus obras más ambiciosas, que requerían música (zarzuelas) y mucha escenografía. Era por entonces un discreto pero activo cortesano, y llegó a convertirse en un personaje muy respetado e influyente, que sobresale como creador de personajes barrocos.

calderon barca pinturaSu obra maestra es, sin duda, el drama filosófico La vida es sueño. Cultivando temas sobre el amor, la religión y el honor destaca en obras como  y, sobre todo, El alcalde de Zalamea, en que la hija del alcalde, el rico labrador Pedro Crespo, ha sido violada por un aristócrata: el capitán de los tercios del famoso general don Lope de Figueroa. Allí se enfrentan el honor individual (o lo que es lo mismo, la dignidad humana, no como costumbre social) de Pedro Crespo con el honor corporativo, o esprit de corps, del capitán. Esta obra, una de las más brillantes de Calderón, originó que al dramatismo más exacerbado en temas de honor se le llame “calderoniano”. 

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