Jordi Sierra i Fabra

PRINCIPAL Jordi Sierra i Fabra foto Carme Salvans

 

Jordi Sierra I Fabra

Sudando tinta

Un crimen cometido hace doce años. Tres días para resolverlo. La Barcelona de la posguerra… Sólo con esto ya sentimos la necesidad de leer Tres días de agosto (Plaza & Janés), la nueva entrega de la serie sobre el inspector Mascarell de Jordi Sierra i Fabra.

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Marta Farriols

blenos del inspector Miquel Mascarell.

Durante veinte años me rondó por la cabeza escribir una novela sobre los cuatro últimos días de la Barcelona republicana. Aquellos cuatro días en los que, a la espera de la entrada de las tropas franquistas, la ciudad se moría de hambre, frío y miedo. El 22 de enero de 1939 el Gobierno abandonó la ciudad dejándola a su suerte, miles de personas se fueron hacia la frontera para exiliarse. El ejército podía haber tardado una semana en llegar, pero lo hizo el 26 de enero. Cuatro días de infierno.

Durante esos años le di muchas vueltas. ¿Hacía una novela de amor, una novela histórica, qué? Y al final, como siempre que tengo dudas, decidí que lo mejor era escribir una novela policiaca. Y es lo que es: una novela policiaca en un marco histórico, no al revés. Ahí nació ese inspector republicano investigando un último caso, la muerte de una adolescente, porque sigue siendo policía y cree en la justicia. En Barcelona, hasta la llegada de las tropas de Franco, la gente siguió trabajando. Es algo importante y a tener en cuenta.

Escribí Cuatro días de enero en 2006, llevé la novela a Plaza y Janés, les gustó, y la editaron a comienzos de 2008. Desde el primer momento fue un éxito.

¿Por qué eligió esa época, que comienza en la Guerra Civil y ahora se sitúa temporalmente en 1950?

Barcelona al final de la Guerra CivilSi en el primer libro lo que quería era hablar de mi ciudad en aquellas circunstancias, los siguientes eran obligados. Miquel pasa ocho años y medio trabajando forzadamente en el Valle de los Caídos. Está sentenciado a muerte, pero al final le indultan. No sabe por qué. Esa es la clave del segundo libro de la serie, Siete días de julio, que sucede en 1947. Miquel regresa a una Barcelona que ya no conoce, no tiene a nadie, está solo, con los fantasmas del pasado. Desde este momento es cuando reaparece el policía y empieza a meterse en líos. Con el séptimo llegamos a 1950. En el octavo, el de 2017, estaremos en marzo de 1951, cuando la famosa huelga de los tranvías, el primer desafío a Franco tras la guerra.

¿Cuáles son los fantasmas del pasado del inspector?

En 1939 Miquel ha de quedarse en Barcelona porque Quimeta, su mujer, se está muriendo de cáncer. No quiere dejarla, no se va al exilio como su hermano. No es comunista, ni anarquista, ni nada, sólo un policía leal a la República. Sabe que en cuanto llegue Franco, le fusilarán, pero se queda. Cuando regresa a Barcelona en el 47 lo hace hundido, su hijo muerto en la guerra, su mujer a los pocos días de acabarse. Siente la natural culpa del superviviente.

¿Quién es Patro?

En Cuatro días de enero Miquel le salva la vida a una joven que sobrevive al hambre siendo la amante de un hombre adinerado, un quintacolumnista. Es Patro. Está sola, con dos hermanas pequeñas. La primera vez que la ve, ella está desnuda, en un balcón, y le amenaza con echarse abajo si da un paso. La convence y la lleva a casa. Pero durante su cautiverio, esa poderosa imagen va a acompañarle siempre. Es como el símbolo de que hay belleza en alguna parte. Cuando regresa en Siete días de julio Patro sigue siendo prostituta, no tiene otra cosa. Miquel se la reencuentra, ella le ayuda a resolver el misterio de ese libro, y al final le ofrece compartir su piso. Los dos están solos, y hay algo intangible que les une. En el tercer libro, “Cinco días de octubre”, ya viven juntos, son dos islas, dos mitades. Ella ha dejado la prostitución y ama a Miquel. Le ve como su salvador por segunda vez. Y Miquel encuentra en ella la energía para seguir vivo, la esperanza. Yo creo que el éxito de la serie reside en ellos dos. ¡La gente está enamorada de Patro, de la manera en que la trata él, del universo que se han construido en medio de la oscuridad de aquella España!

¿Puede hablarnos de la Barcelona de la posguerra? ¿Y de la guerra?

Bombardeo de Barcelona en 1938 foto Fuerza AÇrea ItalianaYo nací en 1947, y por desgracia, mi padre, que sí hizo la guerra, la perdió y tuvo que servir tres años con Franco, nunca me habló de ella, ni de lo que hizo. Así que crecí sin saber nada. Ya con la democracia, mi padre muerto, y mi curiosidad innata, empecé a leer y a leer cosas. Mi madre me contó algunas cosas, pero en los primeros libros de la serie mi “garganta profunda” fue Francisco González Ledesma. Su memoria era prodigiosa. Su muerte me dejó huérfano, y de rebote a Miquel Mascarell. Yo tengo la primera constancia de la realidad ya con tres o cuatro años, que es donde suceden estos últimos libros. Mis recuerdos son todos en blanco y negro y grises. No había colores. Todo eran silencios, miedo, “no hables de esto”, “no hagas esto”, “no hables catalán”. Encima fui a una escuela represora, en la que los “diferentes”, éramos raros y peligrosos. Encima, tartamudo. Me masacraron. Si no llega a ser por lo que leí…

¿Cómo fueron los bombardeos de la Guerra Civil sobre Barcelona?

Los de marzo del 38, sobre todo, tan crueles como los de Guernika. Eran los primeros que se hacían sobre la población civil, para minar la moral. Leer los periódicos de la época, como hice yo para documentarme, es duro. La bomba de la calle Balmes con la Granvia fue espectacular porque pasaba un camión con explosivos por delante y voló todo el cruce. La gente creía que era una superbomba. Por eso sitúo aquí el asesinato de un hombre.

¿Cuál es el detonante del misterio de Tres días de agosto?

Cuando se produce el asesinato de ese hombre, un soldado que ha entrado en los escombros para ver si encuentra supervivientes, Miquel es el encargado de resolver el caso, pero una apendicitis le manda al hospital. Su sustituto detiene a un amigo del asesinado pero, enfermo del corazón, se le muere en los interrogatorios. Da igual: caso cerrado. La policía da carpetazo. Doce años después los amigos del detenido ven a Miquel por la calle, le siguen, y urden un plan: secuestran a Patro para obligarle, en tres días, a resolver lo que se hizo mal entonces. Encima Miquel descubrirá algo que atañe a Patro, y que convierte la novela en algo más que una historia de misterio.

¿Por qué cree que las sagas tienen tanto éxito hoy?

Hay que diferenciar serie de saga. Miquel Mascarell no es una saga, es una serie de novelas sobre un personaje. Al menos es como yo lo entiendo. Para mí las “sagas” son más juveniles, desde los “Crepúsculos” y “Juegos del hambre” hasta los “Juego de tronos” de turno. A lo largo de mi vida he creado varios personajes de serie, infantiles (Víctor, Zack Galaxy, Amadeo Bola), juveniles (Sam Numit) o adultos (Daniel Ros, Miquel Mascarell, Hilari Soler). Los personajes dan mucho de sí, acaban siendo padres, hermanos, hijos del autor, y, si pegan, cómplices de los lectores, que los hacen suyos. Es lo que ha pasado con Miquel y con Patro.

¿Ha soñado alguna vez con “matar” a Mascarell?

No. Es más, a los lectores de otra serie mía (de momento sólo publicada en catalán), la de Hilario Soler, un policía pre democrático en la España de comienzos de los 60, no les sorprendió que en el tercer libro de la serie apareciera Miquel haciendo un cameo, ¡con 80 años! Y con Patro, claro, y… alguien más (que empieza a perfilarse en el libro de Mascarell de este año, Tres días de agosto, y culmina con el de 2017, Ocho días de marzo… que ya está escrito).

Usted ha creado una fundación que lleva su nombre. ¿Cuáles son sus objetivos?

Jordi Sierra i Fabra foto Francesc G¢mezSé lo que es tener 15 años y estar solo, que nadie crea en ti. Durante años, y más cuando me convertí en lectura referencial en escuelas de España y América Latina, fui viendo a cientos de chicos y chicas como era yo entonces. Me juré que un día haría algo, y ese algo fueron las Fundaciones Sierra i Fabra, porque encima son dos, una en Barcelona y otra en Medellín, Colombia, para crear un puente cultural entre las dos ciudades y entre los dos países. Sería largo contar todo lo que hacemos, pero empezamos con el Premio Jordi Sierra i Fabra para Jóvenes menores de 18 años, luego la revista online, gratuita, www.lapaginaescdrita.com. En Medellín asistimos de una forma u otra a más de 130 o 140.000 chicos y chicas cada año. En Barcelona inauguramos el Centro Cultural en 2013 (gracias a que gané el Premio Ciudad de Torrevieja en 2011). Ahora ya somos un referente cultural de primer orden. En 2010 nos dieron el Premio Ibby-Asahi de Promoción de la Lectura, el más importante del mundo en l materia. Y en 2015 recibimos la Medalla de Honor de Barcelona. Mi público mayoritario son niños y jóvenes. Trato de devolverles algo de lo que me dan, que se den cuenta que leer y escribir les hará mejores.

Las Fundaciones atienden a mi compromiso ético y social, eso es todo. Ni soy rico ni soy un santo, pero si la gente que puede hacer algo en este mundo de hoy, no hace nada, apaga y vámonos. Todos esos hijos de puta que roban, y encima se lo llevan al extranjero… ¡Pero tío! ¿para qué quieres cincuenta millones en Suiza? Como decía Gandhi, la peor violencia es la indiferencia. Trato de no ser indiferente, eso es todo. Ah, y vengo del rock, un universo mucho más solidario que el literario.

Goza tanto de numerosos premios como de la aceptación del público. ¿Con qué se queda?

Siempre creí que escribir era lo mejor de todo, el súmmum, tener ese pequeño poder de crear historias, y hacerlas reales para la gente. Hasta que un día, en un pueblecito de Antioquia (Colombia), a 2.600 metros de altura, niebla, un palmo de barro, dos barracones de metal por colegio, frío y humedad, les llevé una biblioteca de 300 libros como parte de un programa de mi Fundación colombiana (repartíamos unos 50.000 libros en bibliotecas básicas por todo el país). Ese día se me acercó un niño de unos siete años y me dio las gracias por darle los libros “porque le gustaba mucho leer”. Nunca olvidaré la cara de ese crío. Me eché a llorar. Ese día comprendí que el mejor premio era ese, no otro, que un niño te agradeciera estar ayudándole a crecer, seguramente a ser mejor persona. Soy competitivo, he ganado 38 premios literarios, me va la marcha, es como un juego, pero ese niño resume todo lo que significa ser escritor, leer…

Usted escribe sobre muy diversos temas, pero ¿cuál le satisface más?

Lo que me gusta es escribir. Me da igual el tema. Soy curioso, le apuesto a todo. Lo que no hago es aburrirme: nunca repito dos libros seguidos del mismo género.

¿Habrá nueva entrega de la saga… digo serie?

Sí. Ya lo he avanzado: el de 2017 es Ocho días de marzo. Ya estoy trabajando en el de 2018. Siempre lo hago todo con antelación, sin prisas.

Y, al margen de Mascarell, ¿está preparando algo de lo que pueda o quiera hablarnos?

Tengo libros ya escritos y programados para 2017 y 2018. Yo escribo, no sé hacer otra cosa, soy apasionado y compulsivo. Luego los editores programan. Ahí no me meto. Ahora reedito La página escrita en SM (reescrito y con cien páginas más) que es el método Sierra i Fabra para jóvenes escritores, y publico dos novelas que me entusiasman, Arkadya en Loqueleo, de género distópico, y Nadie al otro lado en SM, que no se puede decir el género sin hacer spoiler y tiene dos finales de impacto.

Muchos de sus lectores esperan ver al inspector Marcarell en la pantalla grande o pequeña. ¿Hay algo concreto en el horizonte?

¡Ay, Dios! La pregunta de millón, eterna, ¡que se ha reverdecido con el aparente éxito de Tres días de agosto! ¡Todo el mundo opina que esto ha de ser cine, o una serie de TV! ¡Todo el mundo… menos los del cine, o las cadenas de TV! Que si es caro recrear la Barcelona de los años 40-50, que si tal, que si cual… Vivimos en España, hay que aceptar que aquí, por falta de dinero o de iniciativa, la industria del cine vive de espaldas a la literatura. Mascarell no es el Montalbano italiano ni el Vallander sueco. 

Tres dias de agosto OK.inddTres días de agosto

Jordi Sierra i Fabra – Ed. Plaza & Janés

320 págs

16,90€

POST DESCATACADOS

  • Juliette Kohler

    Encontré tres novelas de Jordi y Fabra en una de las características librerías librerías, diría Paco Umbral, de la calle Corrientes en Buenos Aires. No tenía la más pajolera idea de quien era este señor.Pero me tenté y compré dos. Claro que días después recorrí al tanteo la multiples librerias de esas cuadras literarias buscando donde debía comprar el tercero. O no encontré la librería o no encontré el libro.Luego lo busqué sin éxito, en algunas Feria del Libro de Buenos Aires.
    Me encantó.
    Ahora voy a lo mío. Leed.
    Se los voy a poner en inglés.

    Available AMAZON KINDLE store

    (In spanish)

    LAS MUJERES QUE NO ERAN QUIENES DECIAN SER

    author Alejandro Marin

    http://www.cortemoslacarajo.blogspot.com

    Rio de la Plata noir fiction

    Two friends, an economist by profession and keen cook, and a police Commissioner former Chief of the Federal Police’s Complex Crimes Bureau, try to disentangle the mystery of the case which has fallen into their hands.

    The story unfolds between Montevideo and Buenos Aires, sometimes separated by the river and others by an unequal context, in which the west bank lives ravaged by lies, corruption and the crude vindication of violence against the background of collective denial of the true facts which happened in a past laden with aggression and hostility towards those who thought differently.

    The story fully describes the central characters who roam the different milieus which the investigators have to travel in a fraught search for truth.

    Written in an entertaining style, lacking neither humour nor intelligent irony, the narrative leaves some space for the intricacies of Argentine economy and the description of tasty meals, sometimes with detailed stories and recipes. With the conviction that good food and drink, other than a healthy exercise for a better quality of life, also represent a platform from where to sharpen one’s wit and reflect on the events that help find the secrets one pursues.