Ian Gibson

Lorca en Nueva York

Ian Gibson

Un dublinés en Granada

Aunque él se muestra modesto, es una realidad que muchos conocieron a Federico García Lorca y se interesaron por su obra a través de los libros de Ian Gibson, un irlandés de nacimiento con corazón español.

David Zurdo

Lo primero de todo, aunque no sea algo muy importante, dígales a los españoles cómo se pronuncia su nombre. Yo he oído de todo…

Yo también. Sería mucho más fácil que todo el mundo me llamara Juan (Ian es la versión escocesa aunque nací en Irlanda). Entretanto se pronuncia como se escribe, con el acento sobre la “i” y separando bien: “í-an”. En cuanto a Gibson vamos a dejarlo en paz. Propongo que de aquí en adelante se me conozca por Juan González.

¿Cómo comienza la fascinación de un dublinés por España?

Empieza cuando tengo diecisiete años e inicio, en el Trinity College de Dublín, una licenciatura de literatura francesa. Exigían el aprendizaje, desde cero si hiciera falta, de otro idioma de procedencia latina. Solo había dos posibilidades: italiano o español. Opté por la segunda. Y aquí estamos.

Usted ha escrito sobre un periodo histórico muy concreto de nuestro país. ¿Por qué ese tiempo convulso?

García Lorca tiene la culpa de todo. Fui a Granada a empezar mi tesis doctoral sobre las raíces rurales de su literatura. Me dieron un año sabático (1965-1966) y me instalé allí con mi mujer y mi hija de once meses. La tesis se convirtió, inesperadamente, en una investigación sobre el asesinato del poeta en el contexto de la brutal represión fascista de la ciudad. Fue el inicio de una apasionante aventura que dura todavía.

Se le conoce sobre todo por sus ensayos, pero también es novelista, y premiado…

Yo, realmente, soy biógrafo, es lo más vocacional mío. Y creo que la gente aprecia mis biografías de García Lorca, Machado, Dalí y Buñuel, que han ocupado décadas de mi vida (hay que estar loco, claro).

¿España le ha tratado bien?

IAN GIBSON 2En general sin lugar a dudas. Claro, yo he trabajado aquí como un escritor más, con todos los problemas que conlleva la profesión. No ha sido nada fácil, como te puedes imaginar. No quería ser hispanista a distancia, me di cuenta de que tenía que venir aquí, vivir lo cotidiano español, abandonar mi carrera de profesor universitario en Londres o donde fuera… No aguantaba estar lejos. No exigía que me tratasen bien los españoles pero el hecho es que la gente me acepta casi como uno más y me dice con gran frecuencia que aprecian lo que he hecho. Incluso me incitan a menudo a que siga escribiendo y contando. Añado que en España me encuentro como pez en el agua, como si hubiera vuelto a casa. En ello tiendo a ver una influencia atávica. Como seguramente sabes, los irlandeses nos sentimos muy afines a los españoles, casi creo que somos españoles extraviados por un error histórico allá en el norte, en la “Ultima Thule” europea.

Centrémonos en Lorca. ¿Cómo lo descubre?

Lo descubrí cuando tropecé en una librería de ocasión dublinesa, a los dos años de empezar a estudiar el idioma, con un ejemplar del Romancero gitano y empecé a leer, fascinado, el Romance de la luna, luna. Tuve la absoluta certeza de haber encontrado a “mi poeta”, sin saber nada de él, nada de su vida, nada de su muerte. Luego vi en Dublín una puesta en escena de La casa de Bernarda Alba traducida al “inglés irlandés”, ¡que no es el inglés de la BBC!, y se confirmó mi primera impresión. Y allí empezó todo.

Hace ya décadas, consiguió llevar a Lorca a lo más alto de la popularidad en España. ¿Está satisfecho con su labor?

Yo jamás he dicho que llevé a Lorca a la popularidad que dices. ¡Por favor, no creo que me necesitara a mí para llegar a la cumbre de la fama! Lo que sí digo es que me considero un afortunado al haber podido llegar a Granada justo a tiempo para conocer a bastantes personas que le habían tratado e incluso a individuos que habían participado en la represión. Aquel año fue increíble. A Franco le quedaban diez años y mucha gente tenía todavía miedo.

¿Qué piensa de la adaptación televisiva de su obra en Lorca, muerte de un poeta?

Creo que Bardem y su equipo hicieron, con pocos medios, un excelente trabajo. Nicolas Grace desempeñó con maestría el papel del poeta, logró transmitir, como nadie antes, el carisma de aquel ser único. Nos hicimos muy amigos y le sigo viendo cuando voy a Londres, que no es frecuente. En general la serie es fiel a los hechos, con una notable excepción: Bardem insistió en colocar a guardias civiles en el pelotón, a pesar de saber que no hubo. Sólo me enteré cuando se puso la serie. No me pareció correcto y se lo reproché. Me dijo que, si no estuvieron, era casi por casualidad, por tener otros quehaceres aquella madrugada. Después de la serie, me dijo riéndose, nadie dudaría que participaron.

¿Por qué es Lorca tan esencial en la cultura española y mundial?

Toda su obra gira en torno al amor que no puede ser, todos sus personajes buscan el amor y no lo encuentran, o si lo encuentran lo pierden. El tema es reincidente. Refleja, claro, su propia angustia. Mucha gente solo conoció al Lorca exuberante, bullicioso –Aleixandre dijo que era capaz de toda la alegría del mundo, pero que su sima profunda no era la de la alegría–, no al Lorca profundo, mítico, nocturno, lunar, antiquísimo. Creo que la gente que va a ver una obra suya sale del teatro más consciente que antes del sufrimiento que nos rodea, más cerca del prójimo. Hay en Lorca una profunda identificación con Cristo (no le gusta tanto su Padre): con el Cristo amigo de pobres, enfermos y desvalidos. La gente lo capta. También, pero menos obvia, hay una profunda identificación con la Granada perdida para siempre en 1492.

¿Quién es Lorca en un sentido más íntimo?

Él, como gay en una sociedad intolerante, machista, tuvo que ocultar su auténtica personalidad, que solo podía expresar, más o menos veladamente, en su obra. No pudo ver representado El público, tampoco Así que pasen cinco años, donde el componente homosexual se ve con más claridad. Creo que hacia el final de su breve vida ya tenía más asumida su condición de “marginado”.

¿Quiénes fueron las personas más importantes para Lorca?

La madre, desde luego, es primordial. Nunca se la ve con una sonrisa, y menos riéndose. Parece la mismísima Magdalena en la conocida foto de Eduardo Blanco-Amor, sentada al lado del poeta, ¡que ya triunfaba! Le obsesionaba el tema del dinero pese a que el marido era un terrateniente rico… Padecía, creo, una inseguridad radical. Tiendo a pensar que el lado depresivo del poeta, nunca muy lejos, procede de ella. En cuanto a sus amores, alude una y otra vez en la juvenilia, insistentemente, a la pérdida para siempre de un ser adorado. Es un enigma que no he podido resolver. ¡Daría todo por poder hacerle unas preguntas al respecto!

Su viaje a Nueva York le marcó…

Lorca en Nueva YorkNo llega a la metrópoli yanqui como un cualquiera. Le esperan allí con los brazos abiertos no solo amigos como Ángel del Río y Federico de Onís, que tienen peso en la Columbia University, donde se alberga, sino muchos estudiosos de la cultura española e hispanoparlantes que ya conocen y admiran el Romancero gitano. Además lleva consigo sus extraordinarias dotes sociales y de one-man-show, sobre todo su pericia al piano. En absoluto llegó solo y sin apoyos. Por otro lado todo el mundo ha visto para aquellas fechas imágenes de Nueva York, las fotos que aparecen diariamente en la prensa. La película Metrópolis, de Fritz Lang, ha sido un éxito mundial. Antes de embarcar, Lorca ya ha escrito textos y versos que demuestran su aproximación al surrealismo y su intuición de la angustia que para mucha gente significa vivir en grandes ciudades deshumanizadas. ¿Soledad? Claro que conoce la soledad en Nueva York. Claro que echa de menos, por ejemplo, al escultor Emilio Aladrén. Pero conoce el barrio de Harlem y encuentra su tema en los negros, extensión de los gitanos anteriores. Dijo después que sus meses allí fueron los más importantes de su vida. Es posible, aunque habría que matizar.

Si tuviera que contarlo brevemente, ¿cómo fue su vida? ¿Algún secreto…?

Me pones en un apuro. Su vida, aunque breve, fue densísima, desde el día de su nacimiento. Al cantaor Juan Breve le definió así en un poemilla: “Era la misma Pena cantando detrás de una sonrisa”. Me parece genial. Y me parece que es, casi casi, un autorretrato.

¿Y las circunstancias de su muerte? ¿Por qué no se fue a Méjico?

Allí le esperaba Margarita Xirgu aquel verano… y allí le esperaba la prensa mexicana. Según su hermano Francisco ya había sacado el pasaje. Fue a Granada –algo precipitadamente por el asesinato de Calvo Sotelo– para despedirse de los suyos. Creo que iba a embarcar en Cádiz. Unos días después empezó la tragedia y no pudo salir de la ciudad. Ciudad a cuya burguesía había llamado públicamente, unas semanas antes en el diario madrileño El Sol, “la peor de España”.

¿Tenemos una imagen realista del poeta granadino o se ha mezclado con el mito?

Sabemos mucho acerca del hombre y su circunstancia, de su obra e incluso de su muerte, pero también es verdad que nos falta todavía bastante por saber. Y algo de mito hay, qué duda cabe. Pero aunque supiéramos casi todo, lo cual es imposible, seguiría siendo un ser humano mítico y misterioso, con un fondo enigmático imposible de penetrar. Lo vio mejor que nadie Vicente Aleixandre, como dije antes.

Si aparecieran sus cartas a Dalí, por ejemplo –quizás robadas de la casa del pintor en Port Lligat– sería un poco como la localización de la tumba de Tutankamón. O las dirigidas desde Nueva York a Rafael Martínez Nadal, que no sabemos si este quemó. Ah, y sobre todo si se hallara una grabación de su voz, cuya ausencia es otro misterio teniendo en cuenta que fue el poeta de su generación que más recitaba en público.

¿Cree que la liberación de los derechos de la obra de Lorca hará que se publiquen nuevas ediciones? ¿Será algo positivo?

No es que lo crea, me consta que ya se van preparando nuevas ediciones. Entre ellas, una de las Suites, libro nunca publicado en vida del poeta, por mi amigo Eutimio Martín. La sacará Penguin Random House. Creo que es muy positivo que salgan nuevas ediciones, cada una con su aportación. Es que Lorca crece y crece, no hay manera de impedirlo.

En un sentido general, y para terminar, ¿se atrevería a definir España y los españoles?

Apenas. El laberinto español: así tituló Gerald Brenan aquel gran libro en que indagó sobre las causas de la tragedia iniciada en 1936. España es un laberinto y quien penetra en él está en peligro de perderse definitivamente. Podría ser un paraíso terrenal, pero sus habitantes nunca acaban de ponerse de acuerdo. Siguen siendo los iberos quienes, según el geógrafo griego Estrabón, por ser tan tribales y enemistados entre sí, no se ponían nunca de acuerdo en derrotar unidos a los romanos. Siento por el país una mezcla de amor y rabia, nunca, por supuesto, amor y odio. Es mi lugar en el mundo.

Se me olvidaba… ¿En qué está trabajando ahora?

En un libro sobre…¡España y los españoles! Con el propósito de ver si por una vez saco algo en claro. 

Vida, muerte y pasi¢n de Federico Garc°a LorcaVida, pasión y muerte de Federico García Lorca.

(Madrid, Penguin Random House, 2016)

Ian Gibson

Ed. Debolsillo

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