Fernando Delgado

PRINCIPAL foto Inma Caballer

CULPA, HUIDA Y REGRESO A UNO MISMO

El premio Planeta Fernando Delgado publica El huido que leyó su esquela (Planeta), cierre a la Trilogía del Ahogado que comenzó hace más de veinte años. Un libro aun así independiente que nos hace volver la mirada al pasado.

DAVID ZURDO

Usted es un autor multipremiado. ¿Cómo afronta la escritura de una nueva obra? Revélenos algo…

Siempre hay algún fantasma por dentro de nosotros hurgando en la memoria. Y es que creo que uno escribe siempre desde la memoria; y no ya desde la propia memoria, o de la memoria en relación con uno mismo o con su vida, como de la memoria de lo vivido o de lo que sucede en torno a uno. Las emociones de la literatura se construyen desde la visión de la realidad, de la propia realidad y de otras realidades.

¿Cuál es la base más profunda de El huido que leyó su esquela?

La base más profunda puede ser en este caso la culpa. La culpa con todos sus valores, porque la culpa parece que a veces es una condena, la culpa a veces es un pecado, la culpa es a veces es un acto de justicia. La culpa actúa de modos muy diversos en el alma humana, y uno a veces puede estar orgulloso de su culpa o buscando su propia culpa. Hay gente que vive mal la culpa y hay gente que la vive de un modo orgulloso.

Es el final de su Trilogía del Ahogado. ¿Puede leerse como una novela independiente?

Si, efectivamente. Las tres novelas son tres novelas independientes, que se desarrollan en un mismo ámbito. Las que más relación directa tienen, secuencial digamos, son la primera y la tercera, es decir, No estabas en el cielo y El huido que leyó su esquela.

¿Quién es el ahogado? ¿Es real?

El ahogado no es real, es ficticio. Hay una persona a la que dan por ahogado o que quieren declarar ahogado. Él mismo admite darse por ahogado, pero no es un ahogado real. El fantasma del ahogado impera sobre el personaje que lleva consigo la culpa.

El título es muy sugerente y enigmático… ¿Quién es el huido y por qué? ¿En qué circunstancias leyó su esquela?

El huido es un hombre que va en busca del violador de la que fuera su esposa en su juventud. Va en busca de este hombre, no sé sabe muy bien por qué, si con ánimo de asesinarlo o de qué. Lo cierto es que no lo asesina, muere de puro infarto, pero lo dan por culpable y entonces huye. Este huido es el que más tarde, como en realidad está vivo y no ahogado, puede llegar a leer su esquela en el exilio.

En la vida, ¿puede uno escapar de sí mismo? ¿Es posible olvidar o el pasado siempre retorna?

Muchas veces uno tiene la tentación de huir, de escapar de uno mismo. A veces para encontrarse en otros, a veces para no encontrarse, para perderse… realmente para perderse. Con frecuencia huimos de nosotros mismos, pero con frecuencia también regresamos a nosotros mismos. Este permanente viaje hacia otros lugares, y hacia otros personajes también, creo que condicionan mucho el alma humana.

¿Hasta qué punto nos condicionan las ausencias?

Las ausencias pertenecen al ámbito de las emociones. Las ausencias son a veces fantasmas en la memoria; son a veces el respaldo que quisimos tener y no tuvimos, el apoyo que quisimos tener y no tuvimos, o que tuvimos pero ya no tenemos. Las ausencias tienen que ver mucho con la soledad; esto cuando nos referimos a la ausencia de otros, porque están nuestras propias ausencias, y en esas también nos encontramos. Parece que se rediman nuestras culpas en nuestra propia ausencia.

SIN PIE foto Abasaa

¿La memoria es la base de nuestra identidad?

No sé si es la base de nuestra identidad, pero desde luego nuestra identidad tiene que ver mucho con la memoria. Nadie logra identificarse si no hace un verdadero ejercicio de memoria, y ese es un camino en el que la gente se encuentra o en el que la gente se pierde también.

¿Cómo “cae” el pasado sobre el protagonista? ¿Qué ocurre que le hace volver al pasado… o que el pasado vuelva a él?

El pasado es un peso para él, porque es el resultado de otro tiempo, de otro momento. Parece que la vida lo hubiera obligado a romper la singladura de su viaje en el tiempo, de manera que se encuentra desconcertado cuando va por un camino y, de repente, éste se rompe y le lleva a emprender otro; hay otro sendero o una bifurcación distinta. A veces no eliges tú el camino de la vida, sino que es la vida la que elige sus propios caminos.

¿Tiene esta novela algún apunte autobiográfico?

Creo que sí lo tiene, no tanto porque tenga que ver conmigo o con mi vida familiar, como porque tenga que ver con el paisaje de los míos, y con el entorno de los míos; porque tenga que ver con historias que fueron escuchadas con voces que están en la memoria del niño que fui, con los ecos de una playa por la que desapareció el personaje de la novela, que es una playa llena de emociones diversas, una playa para perdidas y para encuentros.

¿Y ahora…? ¿Qué tiene Fernando Delgado en el horizonte literario?

Un libro que saldrá en el último trimestre del año, que tiene relación con los exiliados literarios, con el exilio interior y exterior de algunos escritores visto desde la casa y el entorno de Vicente Aleixandre, de la España de los últimos años del franquismo y los primeros de la democracia. Es un libro que registra encuentros míos con esos personajes, encuentros personales y además, a veces, entrevistas o fragmentos de entrevistas. Arranca con un encuentro con Pablo Neruda en el puerto de Tenerife, en el que se refiere a la casa de la Velintonia de Aleixandre, y termina con Alexandre haciendo una previsión y anuncio de futuro. En el libro concurren muchas personalidades. Es un libro narrativo, porque algo de memoria de los otros tiene, pero también es un libro de conversación y un libro que, en cierto, modo podría ser periodístico.

Libro

“El huido que leyó su esquela”

Planeta

256 págs.

19,90 €

POST DESCATACADOS