Javier Reverte

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LA GRAN TRAGEDIA ESPAÑOLA

Con Banderas en la niebla (Plaza & Janés) Javier Reverte cierra su trilogía sobre la Guerra Civil: un viaje a la historia y a la memoria que inició con Venga a nosotros tu reino, continuó con El tiempo de los héroes y ahora concluye.

INGRID GONZÁLEZ

¿Por qué quiso poner la mirada en esta contienda tan dolorosa para España?

Porque la viví de niño en el relato de mis mayores, que la habían sufrido, y porque, al ser algo tan trágico, tiene una enorme carga literaria.

¿Y por qué el frente de la Guerra Civil, en esta ocasión? ¿Es, quizá, la parte más olvidada?

Se ha escrito mucho de la Guerra Civil, pero apenas sobre el frente de batalla. Hemingway, los cuentos de Chaves Nogales y poco más, que yo sepa… Pero el frente está casi olvidado por la literatura y eso que hubo imponentes batallas. Yo he querido trasladarme a las trincheras y trasladar la lector.

¿Puede explicarnos el título? Tiene una historia detrás…

No. Es un título poético, por decirlo así. La bandera simboliza el orgullo de una nación o de un colectivo. Pero durante la guerra, que es un hecho muy trágico, el orgullo se diluye, se oscurece.

¿Qué puede contarnos de los protagonistas de Banderas en la niebla, el torero José García Carranza y el estudiante inglés John Cornford?

Son dos arquetipos muy de su tiempo. Uno, el señorito fascista y cruel del campo andaluz, chulo y explotador; el otro, un joven de la elite intelectual británica, poeta y redentorista, que soñaba con ser un Lord Byron. Un asesino y un suicida. Son arquetipos que ya no existen…, quizás por fortuna.

¿Cómo fue la batalla en que ambos murieron?

Muy dura y desproporcionada. Se enfrentaban una tropa de brigadistas mal armados y sin experiencia militar con un ejército profesional mucho mejor armado, con aviación incluso. El resultado fue una carnicería.

La Guerra Civil enfrentó a hermanos contra hermanos, pero ¿también opuso modos irreconciliables de entender el mundo?

Se enfrentaban el fascismo y la democracia en lo que se llamó la primera trinchera de la II Guerra Mundial. Pero las democracias no ayudaron a la República, dejaron dirimirse la lucha casi entre fascistas, de un lado, y socialistas, anarquistas y comunistas de otro. Al final, la guerra era casi entre dos totalitarismos.

También hubo muchas venganzas y ajustes de cuentas…

En toda guerra civil sucede. Hay gente que aprovecha la tragedia general para la venganza particular. El odio entre vecinos –o parientes– es el peor.

¿Hasta dónde llega lo real en su novela?

Todos los hechos y la mayor parte de los personajes son reales. Pero bajo un tratamiento de ficción. Los diálogos, por ejemplo, son imaginarios. Pero verosímiles. Toda novela está obligada a ser verosímil.

¿Quedan muchos criminales ensalzados y héroes olvidados de ese tiempo convulso?

Habrá miles, imagino. Aquello fue un guerra, una tragedia colectiva, la gran tragedia española. Y una suerte de Ilíada. He releído mucho a Homero para escribir de las batallas.

¿Es hora de olvidar o debemos recordar?

Creo que es hora de olvidar políticamente y seguir recordando literariamente. Hasta que la Guerra Civil no sea un hecho plenamente literario, no habrá terminado. Como la del Norte contra Sur en los USA.

Si pudiera viajar en el tiempo, ¿visitaría el frente de la Guerra Civil?

No me gustaría verme envuelto en aquella tragedia, la verdad. Prefiero pasear por el campo como Heidi.

Libro

“Banderas en la niebla”

Plaza & Janés

384 págs.

22,90 €

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